¿Qué es la Infertilidad?

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El término infertilidad y esterilidad son considerados sinónimos por la Real Academia de la Lengua Española.

La infertilidad o esterilidad es definido como la incapacidad de uno o ambos miembros de la pareja para concebir un hijo de forma natural en un plazo de tiempo razonable. Generalmente se iniciaran los estudios de una posible esterilidad pasado 1 año de mantener relaciones sexuales frecuentes sin utilización de métodos anticonceptivos.

El 85% de las parejas que persiguen una gestación lo logran en el periodo de un año y el 92% en dos años.

 

Existen casos en los que es aconsejable iniciar el estudio de esterilidad antes de un año o bien iniciarlo directamente. Para determinarlo es muy importante la edad de la mujer; si ésta tiene más de 35 años, hay que acudir al ginecólogo tras medio año de esterilidad. Entre otros factores, que también nos obligarían a acudir antes al especialista, podríamos destacar los siguientes:

  • Ausencia de menstruación.
  • Menstruaciones irregulares.
  • Antecedentes de enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Patología ginecológica diagnosticada previamente como miomas, quistes de ovario, malformación uterina, endometriosis y cirugía abdominal o pélvica.
  • Enfermedades de transmisión sexual.
  • Enfermedades genéticas o sistémicas.

Así mismo, en el hombre los factores como cirugía urogenital previa, enfermedades de transmisión sexual (VIH, hepatitis C y B) que impiden las relaciones sexuales sin protección, quimioterapia previa, esterilización previa o enfermedades genéticas pueden obligar a acudir a un especialista sin esperar un año.

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La infertilidad es de pareja por lo cual es importante que tanto la mujer como el hombre acudan a la consulta, donde se realizará un estudio detallado. Se deben estudiar de manera simultánea cada uno de los miembros de la misma, ya que es conocido que las causas de esterilidad suelen ser un 30% causa femenina, un 30% causa masculina y un 25% causa mixta. Existe un 15% de esterilidad de origen desconocido.

A día de hoy las pruebas utilizadas para el estudio de la pareja estéril han avanzado en gran medida y el uso de tecnología punta en las técnicas de reproducción asistida ha permitido que los mismos tratamientos proporcionen información más veraz sobre las posibles causas de esterilidad.

Los estudios siempre si inician con una completa historia clínica de la pareja y exploración física y ginecológica de la mujer; posteriormente, si se diagnosticara como origen de la infertilidad una causa masculina, el hombre sería remitido al urólogo.

 

Historia clínica, pruebas y diagnóstico

La historia clínica incluye antecedentes familiares, personales (médicos y quirúrgicos), tóxicos (tabaco, alcohol, drogas), alergias, antecedentes ginecológicos (ciclo menstrual, tipo de infertilidad, patología ginecológica). Seguidamente, se realiza una exploración física y ginecológica que incluye masa corporal, exploración mamaria y abdomino-pélvica. En la misma consulta se realiza una ecografía ginecológica transvaginal para valorar el canal endocervical, la cavidad uterina y los anejos (las trompas de Falopio y los ovarios).

Las pruebas básicas que se solicitan a la mujer tras la primera consulta son: analítica general, hormonas de tercer día de menstruación y serología infecciosa para enfermedades de transmisión sexual (VIH, hepatitis C y B, Lues). Al hombre también se le solicitan pruebas básicas como: analítica general, serología (VIH, hepatitis C y B, Lues) y un seminograma para demostrar que el semen es normal.

Si el semen es normal y las pruebas anteriores de la mujer también son normales se realiza una histerosalpingografía (HSG), prueba que consiste en visualización radiológica de la cavidad uterina y de las trompas mediante introducción de un contraste radiopaco a través del cuello uterino. Esta exploración nos da información sobre la cavidad uterina (tamaño, forma y posición) y su posible patología, así como demuestra si las trompas uterinas están permeables.

En algunos casos si tras la ecografía ginecológica e histerosalpingografía (HSG) se sospecha patología a nivel del endometrio o una malformación uterina es necesario hacer una histeroscopia que nos ayuda a establecer el diagnóstico y hacer saber-sobre-infertilidad-3 el tratamiento si precisa. La histeroscopia es un procedimiento clínico que le permite al ginecólogo ver el interior del útero por medio de una pequeña cámara a través de un monitor de televisión.

Otra técnica endoscópica que se emplea en el diagnóstico y el tratamiento de esterilidad es la laparoscopia. Se trata de una técnica de endoscopia que permite la visión de la cavidad abdomino-pélvica con la ayuda de un tubo óptico.

 

 

 

Valoración del hombre

La valoración del hombre se inicia con una detallada historia clínica y una exploración física que incluye exploración del abdomen, ingles, genitales externos, valoración del varicocele, peso y talla.

Posteriormente se solicita un estudio de semen (estudio morfológico y cultivos para descartar infecciones de transmisión sexual) y estudio hormonal para descartar los trastornos endocrinos. En los pacientes con alteraciones seminales graves es obligatorio hacer un estudio genético antes de iniciar el tratamiento.

Las dos pruebas principales para la valoración del semen es el seminograma y el REM; el seminograma es un análisis seminal que valora la cantidad de espermatozoides que hay en la muestra, la movilidad de los mismos, el porcentaje de espermatozoides que tienen formas normales, la existencia o no de leucocitos en el semen, el porcentaje de espermatozoides vivos, etc. Respecto al REM, es el recuento de espermatozoides móviles; esta prueba nos da una información muy valiosa sobre la cantidad de espermatozoides con movilidad progresiva. Dicha cantidad es decisiva para indicar si la técnica de reproducción asistida en este caso debe ser inseminación artificial o fecundación in vitro (FIV).

 

El tratamiento

Tras hacer el estudio de pareja se decide el tratamiento de esterilidad, que puede variar según el diagnóstico. Puede ser desde estimulación de ovulación con tratamiento oral y coito programado hasta las técnicas más sofisticadas como la fecundación in vitro (FIV).

La fertilidad es definida como la capacidad de una pareja de tener hijos.

En la actualidad los tratamientos de fertilidad son eficaces. Podemos documentar, a través de un estudio danés, que el 69,4% de las parejas tratadas en el mundo consigue concebir al menos un hijo en un plazo de 5 años, mientras que solo un 6,6% de las parejas sin tratamiento lo consiguen.

Ocho de cada diez parejas no inician o no siguen con el tratamiento, siendo uno de los principales motivos mencionados por las propias parejas el estrés emocional y la carga psicológica. Siendo conscientes de este dato, en el Instituto de Fertilidad contamos con un departamento dedicado exclusivamente al apoyo psicológico antes, durante y después del tratamiento. La atención es totalmente personalizada, aportando al paciente herramientas de control emocional para conseguir un estado de tranquilidad durante todo el proceso.

 

En general los encargados de informar de la fertilidad son el médico o el ginecólogo, quienes suelen realizar las primeras pruebas. En caso de necesitar la realización de pruebas más específicas o administración de tratamientos se acude a especialistas en fertilidad, expertos en estos campos.

En el Libro Blanco Sociosanitario, editado por Roberto Matorras, existe un apartado llamado “El camino hacia la fertilidad” que hemos considerado suficientemente importante como para citar textualmente a los lectores. Dicha parte del libro trata la idea que nos transmite la acción de intentar concebir, dándonos a conocer una serie de puntos a tener en cuenta:

  • Mantener relaciones sexuales sin anticoncepción aproximadamente cada 2-3 días.
  • Intentar mantener relaciones sexuales durante la fase fértil de la mujer, que es el momento de la ovulación o justo antes de la ovulación (restar 14 días al número promedio de días del ciclo menstrual).
  • Mantener una vida sana y equilibrada.
  • No ponerse nervioso. El 80% de las mujeres se quedan embarazadas en los primeros 12-18 meses de intentarlo.

 

Mitos en torno a la fertilidad

En torno a la fertilidad existen numerosos mitos. Durante muchos años se han estudiado llegando a la conclusión que algunos son ciertos pero otros, por el contrario, no tienen sustento científico.

Los mitos pueden ser clasificados en falsos o verdaderos. Para iniciar este análisis de los mitos existentes en torno a la fertilidad, os presentamos una serie de productos que se han analizado:

 

El consumo de café

Estudios han demostrado que mujeres que toman más de 300 gramos de cafeína al día, tuvieron un 27% menos de posibilidad de embarazo comparado con las mujeres que no toman cafeína. No obstante, otros estudios no lo corroboran.

De todos modos, este hecho se refiere al consumo importante de cafeína diario y mantenido en el tiempo. Otro efecto que se ha relacionado con el consumo abundante de cafeína es el aumento de abortos espontáneos.

 

El alcohol

Es otro tipo de alimento que consumido en cantidades excesivas puede llegar a provocar alteraciones hormonales, hecho que en la mujer provoca la ausencia de ovulación o alteraciones endometriales, entre otras situaciones.

Además, también puede provocar una aumento de la tasa de abortos espontáneos y alteraciones fetales.

En los hombres el consumo excesivo de alcohol, provoca un aumento de estrógenos, lo que conlleva a alteraciones espermáticas, en especial, la disminución de la movilidad de los espermatozoides y ocasiona un aumento del porcetntaje de abortos incluso de 38 veces más en el caso de ciclos de fecundación in vitro.

 

Bebidas isotónicas

No repercuten en la tasa de gestación, pero sí se recomienda su consumo para prevenir un posible efecto secundario de los ciclos de estimulación ovárica en la fecundación in vitro como es el síndrome de hiperestimulación ovárica.

 

Leche y derivados lácteos

Existen algunos estudios que encuentran una relación negativa entre el consumo de leche y la fertilidad, aunque, no existen muchos estudios al respecto.

 

El tabaco

Su consumo provoca una disminución en la fertilidad de la mujer en un 10% – 20%. No obstante, el cese de consumo del mismo tres meses previo al ciclo de fecundación in vitro, mejora los resultados de la misma. Además, el consumo de tabaco provoca un aumento en la tasa de abortos espontáneos.

En el varón el consumo del mismo afecta a la calidad espermática. La nicotina provoca un aumento en la fragmentación del DNA espermático (roturas o lesiones en el material genético del espermatozoide), lo que conlleva una disminución en la posibilidad de fecundación del óvulo.

 

La marihuana

Es la droga más consumida en todo el mundo y la que más puede afectar a la infertilidad masculina ya que produce una disminución significativa en la concentración, movilidad y alteraciones en la morfología espermática.

 

La obesidad o delgadez

Valoramos la obesidad o delgadez por el índice de masa corporal (IMC) que se calcula mediante la proporción de kg/m2, siendo el denominador la altura expresada en metros al cuadrado, así consideramos a pacientes con IMC mayores de 30. Se ha comprobado que mujeres con IMC mayor a 30 tienen menos posibilidades de quedar embarazadas que las mujeres con IMC entre 21 y 29.

Así mismo se ha comprobado que un IMC disminuido por debajo de 18 también afecta a la tasa de embarazo.

 

Anticonceptivos orales

Otro mito que hay que desterrar es que el uso de anticonceptivos orales son causantes de esterilidad.

Por mucho tiempo que se hayan usado, éstos por si mismos no son obstáculo para quedarse embarazada una vez que se dejan de tomar, desapareciendo su efecto tras su cese.

Entorno a la fertilidad existen muchas creencias y mitos, si tienes dudas sobre estos temas, consúltanos. Estaremos encantados de atenderte. Puedes contactar con nosotros a través del correo electrónico info@institutodefertilidad.es o bien a través del teléfono 971 780 720 y pasaremos tu petición a nuestros especialistas.